Bipolares: en busca de la normalidad

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Bipolares: en busca de la normalidad
Se estima que en Málaga sufren trastorno bipolar entre un 2 y un 4% de su población.

Entre un dos y un cuatro por ciento de la población de Málaga y provincia, unas 45.000 personas, sufre esta enfermedad. La demanda de más profesionales médicos y de unidades específicas para su tratamiento en la sanidad pública y la «normalización» por parte de la sociedad, reivindicaciones de este colectivo

Hoy, 30 de marzo, se celebra el Día Mundial del trastorno bipolar. Es la fecha que conmemora el nacimiento de Vincent Van Gogh, uno de los pintores más geniales de la historia de la humanidad, de quien se cree que padecía este trastorno. La International Society of Bipolar Disorders estableció esta fecha para generar conciencia sobre su impacto en la vida de quienes lo padecen y sus familias.

El Trastorno Bipolar es un trastorno orgánico que se caracteriza por un estado de ánimo cambiante que puede fluctuar entre dos polos completamente opuestos. Esta definición se ciñe al Trastorno Afectivo Bipolar y entre esos dos polos opuestos, blanco y negro, manía (euforia) y depresión, existe toda una “gama de colores” con distintas intensidades de grises que tienen en común la bipolaridad. Es lo que se conoce como Espectro Bipolar.

A día de hoy, en Málaga y provincia se cree que entre un 2 y un 4% de la población está afectada por este mal (entre 45 y 50.000 casos), en esta cifra se incluyen los oficialmente diagnosticados y los pacientes que la sufren pero no han recibido tratamiento médico alguno, uno de los mayores problemas a los que se enfrentan los bipolares: su dificultad para ser diagnosticados. A veces se tarda hasta una década en alcanzar un diagnóstico, aunque en los últimos tiempos el periodo de detección de la misma oscila entre los 3 y los 5 años.

La enfermedad suele aparecer en los últimos años de la adolescencia o en los primeros de la edad adulta. «El trastorno se puede activar por un estresor o por un acontecimiento impactante en la vida de la persona, también incide claramente en el desarrollo del trastorno el consumo habitual de drogas. Si se consume puede dar la cara con más facilidad. También es de gran importancia el componente genético, que hace que incida entre el 50 y el 70%, aunque también hay que decir que el antecedente clínico no necesariamente viene con la misma tipología de trastorno», señala Beatriz Pacheco, psicóloga sanitaria experta en trastorno bipolar que trabaja en la Asociación de Bipolares de Andalucía Oriental (BAO), con sede en Málaga.

Tres tipos bien diferenciados

Pacheco señala tres tipos de trastorno bipolar: “El Tipo I, en el que prevalecen los momentos maníacos (de euforia), en los que el paciente tiene la autoestima por las nubes, denota hiperactividad, alta verborrea y mucha locuacidad; el Tipo II, en el que se imponen los momentos de depresión, con síntomas contrarios al Tipo I, y el Tipo III, provocado por la ingesta continuada de fármacos antidepresivos que hacen que debute el trastorno bipolar, en lo que se llama viraje a manía», concluye.