De víctima de abuso sexual a «persona vitamina» para otras

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Adaya González

Sitges (Barcelona) 24 may (EFE).- A sus 50 años, SCR ha puesto nombre a «la culpa, la falta de identidad y el problema relacional» que despertaron en su adolescencia, estallaron tras su maternidad y ha arrastrado el resto de su vida: se llama estrés postraumático, derivado de los abusos sexuales que sufrió de niña.

Esos traumas infantiles triplican el riesgo de desarrollar una enfermedad mental grave, como la que tiene SCR, diagnosticada hace año y medio de un trastorno bipolar.

«Tuve abusos de pequeña, abusos que yo considero juegos leves porque no hubo penetración, pero hubo un contacto inadecuado que marcó mi niñez, a lo largo de mi adolescencia y a lo largo de mi vida adulta», rememora.