Detallan por primera vez cuáles son los factores de riesgo no genéticos de los trastornos mentales

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Solo se detecta un “factor protector” sólido: el ejercicio físico intenso frente al Alzheimer

Avanzar en el diagnóstico temprano de los trastornos mentales resulta clave para mejorar las cifras de la que ya está considerada como la pandemia silenciosa del siglo XXI, cuyo Día Mundial se celebra el próximo domingo 10 de octubre. Bajo ese prisma, destacadas instituciones en todo el mundo encabezadas por el CIBER de Salud Mental (CIBERSAM) han elaborado un atlas que recopila numerosos factores de riesgo más allá de la genética, mediante la búsqueda en bases de datos internacionales desde el inicio de estos registros hasta el 1 de enero de 2021.

El jefe de grupo del CIBERSAM en el Instituto de Psiquiatría y Salud Mental del Hospital General Universitario Gregorio Marañón, Celso Arango, es el primer firmante de este relevante trabajo que ha sido publicado en World Psychiatry, con el objetivo de “contar con un punto de referencia para avanzar en la caracterización clínica y en la investigación, para expandir la intervención temprana y las estrategias preventivas para los trastornos mentales”.

Se sabe que todos los trastornos mentales tienen una importante carga genética pero los factores de riesgo ambientales han sido menos estudiados. Para realizar este atlas, se recuperaron 14 revisiones, con un total de 390 metaanálisis y 1.180 asociaciones entre factores de riesgo y trastornos mentales, aplicando una clasificación establecida en función de la credibilidad de la evidencia: clase I (convincente), clase II (muy sugestiva), clase III (sugestiva) y clase IV (débil). Se incluyeron 176 asociaciones de evidencia de clase I a III, relacionadas con 142 factores de riesgo/protección, y los factores más robustos fueron 21.

Para factores de riesgo de la demencia, se incluyeron la diabetes mellitus tipo 2, depresión y baja frecuencia de contactos sociales; y en cuanto a los trastornos por consumo de opioides, el factor de riesgo más sólido ha sido el tabaquismo. Para los trastornos psicóticos, los factores de riesgo más sólidos han sido el estado clínico de alto riesgo de psicosis, consumo de cannabis y adversidades en la infancia.

En cuanto a la depresión, se establece asociación con la viudez, disfunción sexual, factores metabólicos, abusos psíquicos y sexuales en la infancia, tensión laboral, obesidad y alteraciones del sueño. Por su parte, para el trastorno de espectro autista, el factor de riesgo más importante fue el sobrepeso materno antes o durante el embarazo y para el trastorno por déficit de atención/hiperactividad (TDAH), fueron obesidad materna antes del embarazo, tabaquismo materno y sobrepeso antes o durante la gestación.

Los investigadores, asimismo, solo han detectado un factor de protección sólido: una actividad física elevada frente a la enfermedad de Alzheimer.

Según explica el jefe de grupo del CIBERSAM Celso Arango, “los trastornos mentales encierran condiciones complejas de etiopatología incierta, si bien hemos registrado desarrollos exponenciales en la investigación hasta el punto de que se han identificado numerosos factores de riesgo no puramente genéticos para los trastornos mentales, de los cuales el momento de su efecto abarca las fases prenatal o perinatal, de la infancia y posteriores (adolescentes/adulto joven) o antecedentes”. “Es importante recordar que asociación no significa causalidad, por lo que se necesitan más estudios de cohortes de recién nacidos vivos para estudiar factores de riesgo antes de que aparezcan los trastornos mentales”.

Este atlas, concebido con un enfoque meta-paraguas, “ofrece una comparativa de síntesis de evidencia de la consistencia y magnitud de los factores de riesgo y protección más allá de la genética, y tiene el objetivo de formular recomendaciones para la próxima generación de investigación etiopatológica y de psiquiatría preventiva, fundamental para anticiparnos en el diagnóstico y tratamiento de los trastornos mentales”, confirma el investigador.