La lucha de Maite, con un hijo esquizofrénico: «Hay muy malas gestiones en la salud mental»

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  • Una malagueña denuncia «desatención y malas gestiones» que hay con los enfermos mentales

  • «Debe haber otras leyes e instituciones mucho más responsables con la salud mental», cree Maite

  • Un joven de 19 años pide ayuda urgente para su madre con síndrome de Diógenes en Mutxamel, Alicante

La salud mental tiene en nuestro país una «gran desatención» y «muy malas gestiones». Así de tajante se muestra Maite Godoy al hablar con la web de Informativos Telecinco. El hijo de esta malagueña padece esquizofrenia, una enfermedad que causa brotes psicóticos.

Debido a la desaparición que denunció en abril, precisamente sobre él, conocimos su particular caso. El de una madre desesperada, que está luchando para que David reciba el tratamiento que necesita en un centro especializado.

Ella dejó en manos de la Junta de Andalucía la tutela del joven de 38 años. Dado que ella no podía compartir casa con una persona así de inestable, pues voluntariamente no se quiere tratar de la enfermedad. Por eso, ya estuvo peleando por lograr una «orden judicial de ingreso».

«Si me lo tratan durante seis u ocho meses para que se estabilice y el juez me permite llevarlo al hospital cada quince días, yo me lo traigo a vivir conmigo», nos reconocía Maite hace un mes. El problema es que las estancias en unidades psiquiátricas «son muy cortas».

Igual lo ve Marina, la hermana de David: «Lo he estado viendo durante años entrar y salir de centros cuando tiene algún brote. Cuando sale, no se toma la medicación, consume estupefacientes y se convierte en una persona violenta y peligrosa«.

Con el apoyo de su madre, ha lanzado una petición en Change.org para «instar al Ministerio de Salud a revisar sus políticas actuales» en este asunto. Además de «implementar cambios necesarios para garantizar una atención adecuada» a todos los pacientes como su hermano.

«Es la enfermedad más mala de todas», cree Maite

Gracias a la colaboración ciudadana, tras dos meses sin saber de su paradero, Maite supo que su hijo estaba en Figueres (Girona). Allí ingresó en un centro de forma temporal, antes de su traslado a Málaga, donde está ahora. Ella les insistió «que no le dejaran salir a pasear».

No obstante, le dieron ese permiso y estuvo más del tiempo permitido fuera, tomando alcohol y droga: «Existía riesgo de fuga, se lo dije a los sanitarios, pero no me hicieron caso«. Aunque después le pidieron «perdón» por lo sucedido en Cataluña, ya que en otra ocasión ni regresó.

El episodio, uno más de tantos, le hizo ver a esta mujer de Alhaurín de la Torre cómo se está gestionando en España las situaciones con estos enfermos. «Dejan que se mueran en la calle, donde malviven, pasan hambre, frío y miedo«, nos asegura.

Cree que «la salud mental es lo más fuerte que tenemos y es la enfermedad más mala de todas porque si no tenemos la cabeza bien, no tenemos nada bien«. Lamenta que «parece que todas las administraciones» pasan del tema.

«Debe haber otras leyes e instituciones más responsables»

Maite ya se dio cuenta de ello con la tutela. «Se supone que debe supervisar la situación del tutelado. Por ejemplo, cómo vive. Sin embargo, en ocho años nunca comprobaron esto», critica. «Preguntaba y me decían que estaba bien, pero mi hijo se encontraba entre ratas, basura y escombros», recuerda.

Cuando desapareció, ni siquiera lo sabían. Aparte de eso, al sufrir alteraciones en su percepción de la realidad, «ve hombres sin cabeza o perros sin patas». Unas visiones de la esquizofrenia que lo pueden volver peligroso para los demás.

Su hermana detalla que «tiene una orden de alejamiento de los vecinos» donde antes residía en el domicilio de sus padres. Tampoco por esto puede regresar. «Hemos intentado todo como familia, pero nuestros medios son limitados y no recibimos solución ni ayuda«, admite.

“Debe haber otras leyes e instituciones mucho más responsables para que la salud mental sea asistida”, considera la madre de David. «No los podemos tener en casa y no hay derecho a que les den una paguita para que la gasten en tóxicos», advierte.

Porque estos pacientes ingresan en psiquiatría y tienen «sólo un mes para recuperarse». Luego, son dados de alta «sin más apoyo ni seguimiento». Tanto Maite como Marina ven evidente que «el sistema deja a su suerte a muchas personas vulnerables y en riesgo».

FUENTE: https://www.telecinco.es