“Si tu cerebro te engaña,se puede responder atacando”

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“Si tu cerebro te engaña,se puede responder atacando”

Los psiquiatras creen que la tragedia del Instituto Joan Fuster se explica por un supuesto brote psicótico

El asesinato por parte de un menor de 13 años de un profesor del Instituto Joan Fuster de Barcelona ha revolucionado el panorama social e informativo del país. La búsqueda de un desencadenante que explique la tragedia sitúa a un posible brote psicótico como responsable, según ha anunciado la consejera de Enseñanza de la Generalitat, Irene Rigau.

Brotes hasta en niños de 10 años

“Si tu cerebro te engaña constantemente y te hace creer que te persiguen tú puedes responder atacando”, señala al respecto la psiquiatra infantil del Hospital Clínic de Barcelona, Josefina Castro, quien considera perfectamente posible que esta haya sido la realidad que ha llevado al adolescente a cometer tal delito, a pesar de su corta edad. “Tenemos casos de menores que padecen brotes de este tipo hasta con 10 años”, explica.

Para Castro, es fundamental confirmar el episodio mental, pues alejaría al menor de la imagen social de un psicópata que disfruta con el sufrimiento.

“Existen casos de madres que han matado a sus hijos durante un brote y cuando son conscientes llegan a suicidarse. Cuando este joven sea tratado puede pasarlo muy mal, aunque confío en que su juventud le ayude a seguir hacia delante”, declara.

No obstante, la especialista matiza que hay “muchísimos pacientes con trastorno mental pero muy pocos que hagan daño”.

Un gran daño en la lucha contra el estigma

En este sentido, Castro lamenta lo acontecido desde una perspectiva más allá de la obvia. Y es que “cada vez que sucede algo así se retrocede a pasos agigantados en la lucha contra el estigma de la enfermedad mental”. Patologías “comunes”, que deben ser aceptadas con normalidad sin que los pacientes sean señalados. “La gente no cuenta con normalidad que tiene depresión por miedo al rechazo”, remarca.

Con respecto a las amenazas anticipadas que, según algunos compañeros, se habían producido en el centro escolar, la psiquiatra entiende que no se hubiera prestado “especial atención”: “Los adolescentes dicen muchas cosas, la mayoría se queja del instituto o puede amenazar durante momentos de enfado o frustración, pero, obviamente, no les ingresamos a todos”. Esto hace necesario una valoración del contexto, analizando las posibles reiteraciones o la convicción demostrada.

El entorno debe ser también visto con lupa tras lo acontecido. “Los testigos tienen que ser atendidos y también los padres. Es necesario hacerles ver que no son culpables, que asumen y relativicen, pero, sobre todo, que sean capaces de perdonarse”.

FUENTE: www.estusanidad.com

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